Quiero la brisa fresca en la
mañana rozando mi cara,
el susurro de la lluvia
germinando la vida a su paso,
tumbarme en la hierba y notar
la paz de la tierra
y detener el tiempo y sentir
que mi corazón aun late.
Adivinar que aún no me he
convertido en piedra
a pesar de las desilusiones y
fracasos cosechados,
que soy capaz de reír o de llorar sin razón aparente
y de intentar avanzar a tientas
y avanzar un poco mas lejos.
Creer que no me rendiré nunca
aunque lo desee,
aunque el camino se haga
insoportable y abrupto
y sienta que mis pies transitan
abrumados
cerca del abismo mas inmenso y
profundo.
Pues tú estarás allí siempre
presente,
evitando que vacile demasiado
mí paso,
recordándome que la oscuridad no dura siempre
Y que detrás de la tormenta
siempre, llega radiante la calma.
-Musiquilla-


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