Fui oruga silenciosa
envuelta en redes sedosas,
esperando que una mañana
se abriera una ventana
y un rayo de sol me despertara.
Ahora soy, mariposa gentil
libando las flores de mi jardín
orgullosa de ver crecer
aquellas rosas que en el ayer
daban sentido a mí vivir.
En ese empeño sin vacilar
mis afanes de volar
se perdieron en el tiempo
y en mi soledad descubrí
que en mi corazón latía
que en él albergaba todavía,
muchos sueños que cumplir.
Desplegué mis alas
dispuesta a emprender un nuevo viaje,
alejarme de este mundo banal
con solo mis sueños por equipaje.
Mariposa soy hoy, de ojos soñadores
que va surcando los cielos
con libertad, sin miedos
ahuyentando los temores.
Mariposa que en su vuelo
alcanza sus anhelos
va esparciendo sus olores
que el viento ha de llenar
de fragancia los corazones.
Luna1


